Tradicionalmente la educación recibida por la mayoría de los que vamos a ingresar a la UnADM ha sido presencial, por lo que el principal reto será modificar las ideas de cómo se debe educar una persona para lograr migrar de la heteronomía de la educación a la autonomía del aprendizaje.
El éxito de este tránsito se revelará cuando el estudiante logre ser un elemento activo de su propia educación y formación y no un elemento pasivo que únicamente recibe instrucciones, conocimientos, ideas. Además de un cambio de perspectiva personal sobre esto, involucra una serie de herramientas y tecnologías que se deben aprovechar.
Aunque hoy en día hay un enorme auge de tecnologías a nuestra disposición para facilitar la autonomía del aprendizaje, su mera existencia no soluciona la cuestión del aprendizaje sino que lo pone en otra perspectiva, una que también debemos tomar con cautela, ya que las tecnologías también acarrean sus propias problemáticas
Para evitar caer en la trampa de que la tecnología resolverá todos los problemas, a nuestra formación en la universidad en línea la debemos ver como un proceso educativo enfocado al aprendizaje, que incorpore estímulos para la autogestión y el trabajo en equipo. Estudiar en línea implica tomar un papel activo en nuestra propia formación, sin esperar instrucciones del docente.
Dada la flexibilidad y libertad de estudiar en línea (en materia de espacios, traslados, horarios), la responsabilidad y disciplina personales juegan un papel central para el aprendizaje, más incluso que la inteligencia, habilidades, aptitudes o recursos tecnológicos.
Por lo anterior estoy de acurdo en las características que debe tener un estudiante en línea, señaladas en el texto Ser estudiantes en ambientes virtuales de aprendizaje, así como con los retos del estudio en línea. Personalmente el reto de la gestión del tiempo será el que más urgente de resolver será para mí, ya que nunca he sido particularmente bueno en ello.
Finalmente, sobre las habilidades que debe poseer el docente en línea, considero que son claras ya que colocan el énfasis en que el docente es un facilitador, gestor e intermediario, entre el estudiante y el conocimiento, no la fuente de este. Una diferencia muy clara.
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